• El tabaco, por motivos sanitarios y económicos, es de máxima importancia para los Estados por su fuerte carga fiscal y por la responsabilidad que conlleva el control de un producto muy vigilado sanitariamente.
    • La Comisión Europea insiste en que la lucha contra el contrabando “es esencial para proteger la seguridad europea”.
    • La Organización Mundial de la Salud en la firma de su convenio marco para evitar el contrabando de tabaco reclama a los estados que controlen la venta de tabaco en sus territorios a través de licencias.
    • No se puede tratar de ninguna de las maneras al tabaco como cualquier otro producto por un tema de competencia cuando la propia Ley de Sanidad prohíbe hasta la publicidad de sus productos por temas de salud.

Madrid 05 de enero. Ante el informe emitido por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en respuesta al Anteproyecto de Ley que modifica la denominada ‘ley antitabaco’ elaborado por el Ministerio de Sanidad.
La Unión de Asociaciones de Estanqueros de España manifiesta que la recomendación formulada por la CNMC que pone en duda la conveniencia de mantener el control de la venta minorista de tabaco es una clara demostración del absoluto desconocimiento que esta institución tiene sobre el mercado de tabacos.
El tabaco, por motivos sanitarios y económicos, es de máxima importancia para los Estados por su fuerte carga fiscal y por la responsabilidad que conlleva el control de un producto muy vigilado sanitariamente por sus consecuencias para la salud, como se advierte en las propias cajetillas.
Perder el control de en torno de más de 9.110 millones de euros anuales en recaudación, sería de todo punto una irresponsabilidad máxima para cualquier Gobierno. En concreto, en 2016 el Estado recaudó 9.110,4 millones de euros por la venta de labores de tabaco*.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su convenio marco para evitar el contrabando de tabaco reclama a los estados que controlen la venta de tabaco en sus territorios a través de licencias. Este es el sistema español. Pero no sólo español, también en Francia, Italia y otros países de la Unión Europea (UE) están adoptando el control minorista de la venta de tabaco.
Cabe recordar que el contrabando de tabaco es otro de los graves problemas de los Estados desde el punto de vista sanitario y recaudatorio. En este sentido, la Unión Europea ha identificado el contrabando de tabaco como una de las principales amenazas criminales, creando un fichero especializado dentro de EUROPOL para luchar contra estas prácticas delictivas.

Según un estudio de KPMG, el tráfico ilegal de tabaco representa en la UE más del 9 por ciento del consumo –la industria eleva esos porcentajes incluso hasta el 12 por ciento-, lo que causó un agujero fiscal de 10.200 millones en 2016, una cifra que se repite año tras año. “El contrabando de cigarrillos constituye una fuente de ingresos para los grupos de delincuencia organizada de Europa y de fuera de ella, y existen indicios de que en algunos casos está también relacionado con la financiación del terrorismo”, asegura la Comisión Europea, que insiste en que la lucha contra el contrabando “es esencial para proteger la seguridad europea”.

Mario Espejo Aguilar, presidente de la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España, afirma que “no se puede tratar de ninguna de las maneras al tabaco como cualquier otro producto por un tema de competencia cuando la propia ley de Sanidad prohíbe hasta la publicidad de sus productos por temas de salud”.
El mejor sistema para controlar el acceso de los menores a un producto como el tabaco y para asegurarse los impuestos del Estado es el español. Se pueden considerar asuntos secundarios pero nunca poner en duda el sistema de venta.
Destacar la grave contradicción en la que se incurre, ya que, por un lado, se restringe el tabaco desde todos los puntos de vista legales posible, Directiva Europea de Productos del Tabaco, ley de Sanidad, se prohíbe la publicidad y cualquier tipo de promoción y patrocinio del producto y, por otro lado, se alude a que hay que liberalizar la venta minorista por motivos de competencia.
El estanco es la garantía del Estado para el control sanitario del acceso a este producto y para que también el Estado se asegure la recaudación de más de 9.110 millones de euros anuales. No se puede tratar al tabaco como a cualquier otro producto del mercado, ni se puede pretender restringirlo por un lado y ampliar la competencia por el otro.