Sevilla, 16 feb (EFEAGRO).- Una organización criminal asentada en Sanlúcar La Mayor (Sevilla) y dedicada al contrabando de trabajo ha sido desarticulada en la operación ‘Olivense-Tavasco’, en la que han sido decomisadas cerca de dos toneladas de picadura de tabaco.
La Unidad de Análisis e Investigación Fiscal y Fronteras de la Guardia Civil del Puerto de Sevilla (Udaiff) ha llevado a cabo este operativo de manera conjunta con el Servicio de Vigilancia Aduanera de Agencia Tributaria, ha informado este lunes la Guardia Civil.
La investigación se inició a raíz de la explotación el pasado septiembre de una operación que se saldó con la detención de cuatro personas y la investigación de otras tres, por lo que fue desmantelada una fábrica de picado de tabaco con la aprehensión de más de 2.000 kilos de tabaco y 47.200 cigarrillos.
Fruto de dicha investigación se creó un equipo de trabajo conjunto entre Guardia Civil y Agencia Tributaria para el análisis de la información obtenida, y se detectó el pasado noviembre una partida de paquetería que contenía en su interior gran cantidad de picadura de tabaco y con destino diferentes puntos de la geografía nacional.
Estas incautaciones levantaron entre los investigadores las sospechas de que dicha actividad ilícita podría vincularse con alguno de los miembros relacionados con la organización ya desarticulada.
Explotación de la operación
A raíz de estos hechos se inició la operación Olivense-Tavasco conjuntamente entre Guardia Civil y Agencia Tributaria.
Tras establecer distintos dispositivos de vigilancia y análisis de inteligencia, constataron que esta nueva rama de la organización se encontraba más activa que en la fase anterior, con unas rigurosas medidas de seguridad para tratar de no ser detectados.
La autoridad judicial decretó la entrada y registro de una fábrica ubicada en la localidad de Sanlúcar La Mayor, en cuyo interior fueron aprehendidos 1.750 kilogramos de picadura de tabaco preparada para su distribución, además de 133 kilogramos de ‘scrab’ (mezcla de hierbas), con un valor de mercado aproximadamente superior a los 300.000 euros.
Durante el proceso de entubado de los cigarrillos, las organizaciones mezclaban la picadura de tabaco con ‘scrap’, catalogado como desperdicios de la propia manipulación de la hoja de tabaco que contienen generalmente impurezas o cuerpos extraños, como polvo, desechos de vegetales, incluso filamentos de materia textil.
Los investigadores constataron también las condiciones de alta insalubridad en las que los integrantes de la organización picaban y envasaban el tabaco sin establecer ningún control sanitario.
Durante el registro encontraron multitud de roedores y excrementos de perros por la propia fábrica donde realizaban las operaciones.
