Málaga, 20 ene (EFE).- Una organización dedicada a la fabricación clandestina de cajetillas de tabaco ha sido desarticulada en una operación conjunta de la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Agencia Tributaria en las provincias de Málaga y Córdoba, que se ha saldado con la detención de siete personas.
El grupo disponía de unas instalaciones para fabricar los cigarrillos en la localidad malagueña de Sedella, mientras que en Aguilar de la Frontera (Córdoba) contaba con una nave industrial en la que almacenaba la mercancía, según ha informado este lunes el Ministerio del Interior en un comunicado.
En la actuación han sido detenidas siete personas como presuntas autoras de los delitos de contrabando, contra la propiedad industrial y contra la Hacienda pública, tres de ellas de nacionalidad ucraniana, otras tantas letona y una rusa.
Seis de los detenidos han ingresado en prisión por orden judicial.
La investigación comenzó en marzo del pasado año, tras una información que alertaba sobre la llegada a España de un ciudadano ruso que tenía como objetivo trabajar en una fábrica clandestina de tabaco de Málaga.
A partir del seguimiento de este hombre y otro compatriota, los agentes centraron las pesquisas en una vivienda situada en una zona de difícil acceso de la sierra de la Axarquía, en el municipio malagueño de Sedella.
Allí detectaron seis personas que entraban y salían tanto de una vivienda como de una nave contigua, y su seguimiento permitió localizar una segunda nave industrial en la localidad cordobesa de Aguilar de la Frontera.
Tras detectar la entrada de dos vehículos y un camión en la finca de Sedella, donde permanecieron una hora, los investigadores siguieron a los vehículos y hallaron 54.500 cajetillas de tabaco de una conocida marca en el interior del camión.
En el registro de la vivienda se encontraron evidencias de que también disponían de material para fabricar cigarrillos de otra marca muy conocida, y en uno de los vehículos que hacía de «coche piloto» del camión se halló un dispositivo inhibidor de frecuencias de alta potencia, empleado para dificultar la investigación policial.
La organización estaba especializada en la fabricación de cigarrillos para después distribuirlos por España y otros países, y en este caso el producto final se repartía en furgonetas principalmente por Andalucía.